martes, 1 de noviembre de 2011

La oscuridad, la detesto. No me gusta sentirme sola y a oscuras en ningún momento ni lugar, aunque si estoy metida en la cama, te tengo al lado y puedo llegar a rozar tu pie con el mio, ya estoy más tranquila.
No me gusta el café y si alguna vez me viste con una taza en la mano fué para hacerme la interesante delante tuyo. Tampoco me gusta el calor excesivo, prefiero la lluvia y mojarme el pelo y saltar los charcos, desconectando y sin pensar que la gente de alrededor me puede estar mirando.
No me gusta encararme con la gente, ni codearme entre malas personas, quizás porque soy tan sensible que el solo hecho de que la gente critique a los demás delante mio ya me afecta y tengo que darme un paseo para no escuchar insultos de esos que se dicen a las espaldas y después se olvidan y no se mencionan cuando tienes a la persona afectada delante.
No me gustan los besos que no vienen a cuento, ni esos dos que das en la mejilla a una persona que te acaban de presentar, quizás porque soy muy poco cariñosa aunque después suelo llegar a casa y comer a besos a mis perrines que son lo más sagrado que tengo.
No me gusta sentirme tan inutil y tan incapaz de hacer cosas, soy tan insegura...
No me gusta que la gente entre en mi blog y que sin leerme, comente mis entradas poniendo simplemente publicidad para su blog seguido de un: "si me sigues, te sigo..."
No me gusta la hipocresia, ni esas personas que te dedican nicks estupidos en el tuenti que resulta que han puesto la letra de una canción cualquiera que sospechosamente coincide con lo que te esta pasando. Y sabes que es por ti, pero tienes que cayar o te pondrán "si te das por aludida..."

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