Pero al final, pasa lo de siempre, llega el puto invierno. Y de repente te das cuenta de que todo ha terminado, de verdad, ya no hay vuelta a atrás, lo sientes, y es ahí cuando descubres que nada será lo mismo.
Ya no habrán más tardes maravillosas a su lado, ya no podrás soltar en una carcajada todo tu aire y luego respirar como si te fueras a morir de repente. Se acabaron las risas sin ningún motivo, se acabó entenderse con un simple gesto o mirada. Se acabaron los buenos momentos. Y solo quedarán los buenos recuerdos. Dicen que mejor sola que mal acompañada, puede que sea verdad. Pero tú sigues sintiendo como si algo te faltara. Porque por muy malo que fuera, a ti te gustaba estar a su lado. Pasar toda una tarde enfrente del ordenador con ella. Mirarla y decir, cuanto la quiero. Y al final, cuando estás tú sola en tu habitación, miras las fotos de aquellas tardes, te ríes sin ninguna explicación y sientes que echas de menos esa sensación de tener a tu lado la persona perfecta
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